Como me dicen que mi último post no vale como tal, voy a escribir otro. Porque yo lo valgo (y porque paso de trabajar hoy). Y hoy voy a hablar de mis manías. Esas que tiene todo el mundo pero que nadie reconoce. Pues yo lo hago. Tampoco soy muy maniática pero sí muy metódica para algunas cosas. He aquí algunos ejemplos:
- El mail, el móvil, el messenger los tengo todos en inglés. Creo que todo vino porque a mi cuñada le gustaba enredar en mi móvil para hacer la gracia delante mía así que para fastidiarla un día puse los menús en inglés y así se quedaron. De ahí empezó a expandirse al mail, al messenger y hasta el reproductor de mp3. El año que estudié noruego me volví muy friki y puse el móvil en bokmål pero cada vez que tenía que usar algo poco frecuente me las veía y me las deseaba para encontrar la opción correcta.
- Atarme los zapatos bien. No quiero decir con esto que me los ate como todo el mundo... para no caerme si no que si llevo un zapato o bota con cordones planos deben estar rectos. Nada de dobleces o retorcidos. Me pone negra. A mi madre le pasa lo mismo con el cable que va del auricular al teléfono en los fijos. Como lo vea enrollado se pone histérica. Por eso le compramos un inalámbrico unas pelotas antiestres y unos lexatines.
- Cortar la tostada de pan bimbo. Primero le corto el borde ese feo que tiene (siempre en paralelo al borde, por favor) luego los dos laterales, luego el de arriba, y luego el trozo que queda de en medio, lo corto en dos trozos perfectamente cuadrados. Creo que esto me viene de los tres años que me pasé metida en una cafetería al lado del instituto. Eso sería otra cosa para contar. Me levantaba a las ocho de la mañana y, ¿en vez de quedarme en la cama me voy a desayunar? ¡Virgen Santa! Que me lo digan ahora...
- Gesticular mientras oigo música. Sí, la gente me mira. No es que baile el chiki chiki ni nada parecido pero canto mientras escucho música en el bus. Canto sin voz, claro está. Si cantara con voz me apalearían antes de pasar dos paradas.
- Escuchar siempre música en aleatorio. Siempre, siempre, siempre. Odio saber cuál es la próxima canción que voy a escuchar. Me mata. Pero cuando llevo cuatro días escuchándolas en aleatorio, pongo otra vez el modo normal. No, no es que sea lerda, es que con el aleatorio no se escuchan todas las canciones (eso ya lo explicaremos en una clase de informática con "Cocoel de mejor mucho pecho que poco").
- No mojar nunca nada en el café como churros, porras, galletas si luego me lo voy a beber. Me da asco encontrarme con tropezones en el café. Pero asco, asco, asco. Casi rozando el vómito.Curiosamente se me ha venido la imagen de un pene a la cabeza.
- Tocarme los glúteos por dentro del pantalón si estoy en casa. Si estoy en pijama me gusta tocarme las nalgas. Qué le voy a hacer. Mis padres ya me han dado por imposible y mis sobrinos me imitan. Es lo que me queda. Vale, sí, también me meto un poco la mano entre el pantalón y la ropa interior por delante si estoy a gusto o no sé dónde ponerla...
- Tener que mentalizarme antes de recibir una llamada. Cada vez me pasa menos pero si recibo una llamada de alguien lejano que no espero me angustio y me pongo a preguntarme si lo cojo o no. Probablemente antes de que me decida ha dejado de sonar. A la inversa también me pasa. Si tengo que llamar a alguien me tengo que mentalizar. Sobre todo si es por trabajo. Recoger energía del inframundo para superar mi timidez.
- Soy tan tontamente histérica con los apuntes que nunca me ponía a estudiar antes de pasarlos todos a limpio. Así me pasa. Unos apuntes super bonitos... tanto como los NP que sacaba porque yo SS no saco casi nunca, saco NP.
- Me vuelven locas los pechos en general.
- Tocarme el lóbulo de la oreja y el labio inferior. ¡Ah, no! Ésta es de la filóloga.
- El mail, el móvil, el messenger los tengo todos en inglés. Creo que todo vino porque a mi cuñada le gustaba enredar en mi móvil para hacer la gracia delante mía así que para fastidiarla un día puse los menús en inglés y así se quedaron. De ahí empezó a expandirse al mail, al messenger y hasta el reproductor de mp3. El año que estudié noruego me volví muy friki y puse el móvil en bokmål pero cada vez que tenía que usar algo poco frecuente me las veía y me las deseaba para encontrar la opción correcta.
- Atarme los zapatos bien. No quiero decir con esto que me los ate como todo el mundo... para no caerme si no que si llevo un zapato o bota con cordones planos deben estar rectos. Nada de dobleces o retorcidos. Me pone negra. A mi madre le pasa lo mismo con el cable que va del auricular al teléfono en los fijos. Como lo vea enrollado se pone histérica. Por eso le compramos un inalámbrico
- Cortar la tostada de pan bimbo. Primero le corto el borde ese feo que tiene (siempre en paralelo al borde, por favor) luego los dos laterales, luego el de arriba, y luego el trozo que queda de en medio, lo corto en dos trozos perfectamente cuadrados. Creo que esto me viene de los tres años que me pasé metida en una cafetería al lado del instituto. Eso sería otra cosa para contar. Me levantaba a las ocho de la mañana y, ¿en vez de quedarme en la cama me voy a desayunar? ¡Virgen Santa! Que me lo digan ahora...
- Gesticular mientras oigo música. Sí, la gente me mira. No es que baile el chiki chiki ni nada parecido pero canto mientras escucho música en el bus. Canto sin voz, claro está. Si cantara con voz me apalearían antes de pasar dos paradas.
- Escuchar siempre música en aleatorio. Siempre, siempre, siempre. Odio saber cuál es la próxima canción que voy a escuchar. Me mata. Pero cuando llevo cuatro días escuchándolas en aleatorio, pongo otra vez el modo normal. No, no es que sea lerda, es que con el aleatorio no se escuchan todas las canciones (eso ya lo explicaremos en una clase de informática con "Coco
- No mojar nunca nada en el café como churros, porras, galletas si luego me lo voy a beber. Me da asco encontrarme con tropezones en el café. Pero asco, asco, asco. Casi rozando el vómito.
- Tocarme los glúteos por dentro del pantalón si estoy en casa. Si estoy en pijama me gusta tocarme las nalgas. Qué le voy a hacer. Mis padres ya me han dado por imposible y mis sobrinos me imitan. Es lo que me queda. Vale, sí, también me meto un poco la mano entre el pantalón y la ropa interior por delante si estoy a gusto o no sé dónde ponerla...
- Tener que mentalizarme antes de recibir una llamada. Cada vez me pasa menos pero si recibo una llamada de alguien lejano que no espero me angustio y me pongo a preguntarme si lo cojo o no. Probablemente antes de que me decida ha dejado de sonar. A la inversa también me pasa. Si tengo que llamar a alguien me tengo que mentalizar. Sobre todo si es por trabajo. Recoger energía del inframundo para superar mi timidez.
- Soy tan tontamente histérica con los apuntes que nunca me ponía a estudiar antes de pasarlos todos a limpio. Así me pasa. Unos apuntes super bonitos... tanto como los NP que sacaba porque yo SS no saco casi nunca, saco NP.
- Tocarme el lóbulo de la oreja y el labio inferior. ¡Ah, no! Ésta es de la filóloga.

